Ganas de estallar
Joder, vuelve a azotarme el odio, la rabia, las ganas de estallar. La rueda de la vida hoy me pesa más que nunca, la espiral de la rutina me ha ametrallado descargando todo su arsenal sobre mis neuronas. Las horas en clase son martillos que pican en mis sienes despertando el abismo que reside recluso en la cárcel de mi piel. Que no me jodan... yo estoy pensando en la revolución socialista y en clase se empeñan en enseñarnos a ser unos periodistas que amparen este puto sistema cuya visión crítica se regodea en el subsuelo. Luego, en las universidades la única ideología que impera es la de las discotecas porqué luchar por algo que condiciona y condicionará nuestras vidas es demasiado aburrido. Te hacen sentir un loco. Te sientes solo mientras la amargura te carcome al ver que ellos creen vivir en un mundo de yupi, ajeno a la realidad, e ignoran la lucha por unos derechos esenciales de los seres humanos. El odio, mientras se ríe entre dientes, me acaricia con sus afiladas uñas y me agarra de los huevos por que sabe que ando entre sus galaxias. Ando perdido buscando al auténtico culpable de esta decadente sociedad, de este desastre. Es él, es el enemigo número uno de la humanidad, el capitalismo. Es por eso, que las ganas de acabar con algunos culpables son incesantes. No obstante el declive continuará un día más, aturdiendo mis pensamientos por querer cambiar las cosas en una tierra de personas-piedra donde la sensibilidad y el corazón huyeron hace demasiado. Y mientras todo esto sucede sigo siguiendo el ciclo, hoy devastado por la rutina...
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