miércoles, 13 de marzo de 2013
A la razón más noble
A la razón más noble
El texto sirve para hallar tierra firme en mis pensamientos. Ordenar el aniquilamiento de todos mis demonios. El texto me sirve para sumergirme en una luchas con mis otros yo que buscan una salida en una realidad no terrenal. Han renunciado al derecho de vivir en la Tierra y han buscado el sendero de lo abstracto, de lo profundo en las costas más lúgubres de mi cavidad craneal. El futuro pretende batirse contra el llanto de la vida, en el que todos lloramos y sangramos hasta la última consecuencia por desastre del pasado y sus más despiadados recuerdos. Sé que el cielo de los días que me quedan arderá de rojo mostrándose al aire como la fuerza de la humanidad, que siempre ha estado entre las garras de una camisa de fuerza... Sé que destruiremos a la bestia del capital y a todos sus secuaces funestos. Que qué el comunismo es bueno no lo digo yo, no lo dicen los textos, lo dice la historia, que es la jueza de toda nuestra existencia en todo su resplandor. Ella ha dictaminado con sus silencios que el camino del socialismo, y por ende, del comunismo son la máxima expresión a la que podemos aspirar como humanos. A la razón más noble de entre las que se nutre (y pudre) nuestro cosmos.
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