Batallando en esta guerra perra
Sentado, delante del ordenador, configurando textos que son el pretexto para llorar el cosmos que se concibe más adentro de las barreras de mi piel y de los huesos. La música es la musa que va acariciando mis latidos y mis sentimientos en cada escaramuza con el teclado por la creación de algo digno. Va allanándome el camino, va dirigiendo a mis impulsos ebrios en este trayecto de infinitas curvas. Las notas lideran el ejército de sensaciones que se prepara para la batalla contra el exterior, contra el enemigo número uno de todas las personas, la vida. Cada batallón está listo, y armado, para resistir la primera embestida y lanzar una ofensiva que aniquile a su soldado más temible, el tiempo. No obstante, a pesar de lo larga que parezca tal guerra, acabaré pereciendo como todo ser humano que decide enfrentarse a ella por el simple hecho de nacer. Posee armas demasiado eficaces (y sutiles) que resquebrajan todas mis defensas dejándome al desnudo bajo la lluvia de materia que nos envuelve. Sé que soy su títere, al fin y al cabo, y con cada golpe que recibo, me va convirtiendo en abono.
lunes, 29 de abril de 2013
domingo, 28 de abril de 2013
Destripando momentos
Destripando momentos
Besando los latidos que se desbocan cuando de forma tenue acarician las migajas de la felicidad. Cuando se descuelgan de tus párpados para llorar en armonía con la naturaleza, y sonríen por ser temporalmente indestructibles, por ser temporalmente eternos en el trampolín de tu mirada que permite el asalto a tu alma y a tus pechos. No dudo en acariciar la consecución de los instantes que reniegan de la marcha fúnebre, y negra, que ampara nuestra realidad (por más que quieran usar LSD para hallar otro color). Destripo esos momentos para dilatarlos, y añadir a tu presencia la lucha revolucionaria que es la única brocha capaz de remplazar el negro que nos asedia, tiñendo de rojo hasta el más recóndito de los lugares, hasta el más recóndito centímetro de tu cuerpo.
Besando los latidos que se desbocan cuando de forma tenue acarician las migajas de la felicidad. Cuando se descuelgan de tus párpados para llorar en armonía con la naturaleza, y sonríen por ser temporalmente indestructibles, por ser temporalmente eternos en el trampolín de tu mirada que permite el asalto a tu alma y a tus pechos. No dudo en acariciar la consecución de los instantes que reniegan de la marcha fúnebre, y negra, que ampara nuestra realidad (por más que quieran usar LSD para hallar otro color). Destripo esos momentos para dilatarlos, y añadir a tu presencia la lucha revolucionaria que es la única brocha capaz de remplazar el negro que nos asedia, tiñendo de rojo hasta el más recóndito de los lugares, hasta el más recóndito centímetro de tu cuerpo.
sábado, 27 de abril de 2013
Bailando en el pantano que me ata al abismo
Bailando en el pantano que me ata al abismo
Las dudas se preguntan constantemente ''por qué'' mientras los segundos, mudos, se encargan de exterminar todas las cuestiones matándonos a cada instante. Todo es odio en los oídos de la muerte que nos acecha. Todo es la nada más perfecta, más sutil, más sublime. Sigo robándole tiempo al tiempo para poder fugarme de las entrañas nocivas del fascismo que fusila, que amputa los deseos de libertad y así, poder destruirlo a él. Las calles están constantemente pidiendo socorro, pidiendo auxilio porqué ellas también mueren. Ellas van muriendo, mientras lloran en silencio, en un martirio que se prolonga demasiado.
La atrocidad del ser, por el hecho de existir, seguirá mareándose en un vaivén de interrogantes que golpean nuestra nuca dejándonos K.O en este pantano, que sigue absorbiendo hasta el último exhalo de nuestros efímeros cuerpos. La racionalidad se dispara, intenta huir de esta cárcel de la vida, o de la muerte, que al fin y al cabo son lo mismo y nos conducen, las dos, al abismo de la desaparición.
Las dudas se preguntan constantemente ''por qué'' mientras los segundos, mudos, se encargan de exterminar todas las cuestiones matándonos a cada instante. Todo es odio en los oídos de la muerte que nos acecha. Todo es la nada más perfecta, más sutil, más sublime. Sigo robándole tiempo al tiempo para poder fugarme de las entrañas nocivas del fascismo que fusila, que amputa los deseos de libertad y así, poder destruirlo a él. Las calles están constantemente pidiendo socorro, pidiendo auxilio porqué ellas también mueren. Ellas van muriendo, mientras lloran en silencio, en un martirio que se prolonga demasiado.
La atrocidad del ser, por el hecho de existir, seguirá mareándose en un vaivén de interrogantes que golpean nuestra nuca dejándonos K.O en este pantano, que sigue absorbiendo hasta el último exhalo de nuestros efímeros cuerpos. La racionalidad se dispara, intenta huir de esta cárcel de la vida, o de la muerte, que al fin y al cabo son lo mismo y nos conducen, las dos, al abismo de la desaparición.
viernes, 5 de abril de 2013
Esperando al nuevo sol
Esperando al nuevo sol
Me quedo sin inspiración, sin razón para reproducir la eternidad. Me quedo con las cataratas de lágrimas que se deshacen con la aparición de un nuevo sol, del sol rojo, del sol socialista. El amanecer de la oscuridad más opaca es algo que sucederá antes o después. Es una realidad más cercana o más lejana, pero es una realidad inmutable. Llegará el día en que la burguesía caerá como ya lo hizo la nobleza, como ya cayó el Imperio Romano. En ese momento, cuando el proletariado tome el poder y las burguesía sea desposeída, el mundo podrá dejar de sangrar, dejará de emitir esos desgarradores chillidos, dejará de sufrir. El capitalismo es un genocidio hacia la vida, hacia la condición de ser humano. Cuando le asestemos la estocada mortal el futuro brindará con nosotros y sólo tendrá que reponerse de las heridas causadas hasta ahora. Somos cada vez más los que deseamos su muerte y su completa extinción, somos la rabia emanada de lo injusto, de la explotación.
Me quedo sin inspiración, sin razón para reproducir la eternidad. Me quedo con las cataratas de lágrimas que se deshacen con la aparición de un nuevo sol, del sol rojo, del sol socialista. El amanecer de la oscuridad más opaca es algo que sucederá antes o después. Es una realidad más cercana o más lejana, pero es una realidad inmutable. Llegará el día en que la burguesía caerá como ya lo hizo la nobleza, como ya cayó el Imperio Romano. En ese momento, cuando el proletariado tome el poder y las burguesía sea desposeída, el mundo podrá dejar de sangrar, dejará de emitir esos desgarradores chillidos, dejará de sufrir. El capitalismo es un genocidio hacia la vida, hacia la condición de ser humano. Cuando le asestemos la estocada mortal el futuro brindará con nosotros y sólo tendrá que reponerse de las heridas causadas hasta ahora. Somos cada vez más los que deseamos su muerte y su completa extinción, somos la rabia emanada de lo injusto, de la explotación.
miércoles, 3 de abril de 2013
Obligado y necesario reencuentro
Obligado y necesario reencuentro
Retomo las ganas de morir por la libertad escribiendo el futuro que han intentado borrar mil veces, pero que siempre arderá eternamente. Vuelvo a deshacerme, a convertirme en lava que ansía avanzar en su camino. Estoy abrazado a la bandera roja con la hoz y el martillo, estoy abrazado a la justicia, al amor. Mientras me desangro expulsando mi interior acumulado por los días que aplastan, mi corazón aspira aliviado por este obligado y necesario reencuentro con la palabra. Esta palabra que es el estallido de mis silencios, el susurro de mis gritos. El eco de mi interior que chilla libertad para aquéllos que lucharon contra la barbarie, contra la locura. Esos hombres, de valor incalculable, que han puesto en juego su vida por la mejoría de la mayoría, ésos, los verdaderos comunistas, se merecen los versos y los textos más hermosos. En su nombre; por su lucha. No van a silenciar, por más que quieran, a la verdad y a la razón. Por más que se empeñen en hacerlo (cosa que demuestra su miedo) no podrán obligar al tiempo a huir de su realidad. Hoy me desangro por todo y por nada, que al fin y al cabo es lo mismo. Por aquéllos que entendieron, de forma completa, el significado del amor, por las ideas forjadas en los corazones más grandes. El compás en el que danzan las agujas nunca hará que muera la expresión de lo más bello. Por más que quieran intentarlo. Por todo ésto y por mucho más, me siento feliz por este esperado reencuentro, por poder defender las ideas justas. Por ser comunista.
Retomo las ganas de morir por la libertad escribiendo el futuro que han intentado borrar mil veces, pero que siempre arderá eternamente. Vuelvo a deshacerme, a convertirme en lava que ansía avanzar en su camino. Estoy abrazado a la bandera roja con la hoz y el martillo, estoy abrazado a la justicia, al amor. Mientras me desangro expulsando mi interior acumulado por los días que aplastan, mi corazón aspira aliviado por este obligado y necesario reencuentro con la palabra. Esta palabra que es el estallido de mis silencios, el susurro de mis gritos. El eco de mi interior que chilla libertad para aquéllos que lucharon contra la barbarie, contra la locura. Esos hombres, de valor incalculable, que han puesto en juego su vida por la mejoría de la mayoría, ésos, los verdaderos comunistas, se merecen los versos y los textos más hermosos. En su nombre; por su lucha. No van a silenciar, por más que quieran, a la verdad y a la razón. Por más que se empeñen en hacerlo (cosa que demuestra su miedo) no podrán obligar al tiempo a huir de su realidad. Hoy me desangro por todo y por nada, que al fin y al cabo es lo mismo. Por aquéllos que entendieron, de forma completa, el significado del amor, por las ideas forjadas en los corazones más grandes. El compás en el que danzan las agujas nunca hará que muera la expresión de lo más bello. Por más que quieran intentarlo. Por todo ésto y por mucho más, me siento feliz por este esperado reencuentro, por poder defender las ideas justas. Por ser comunista.
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