Destripando momentos
Besando los latidos que se desbocan cuando de forma tenue acarician las migajas de la felicidad. Cuando se descuelgan de tus párpados para llorar en armonía con la naturaleza, y sonríen por ser temporalmente indestructibles, por ser temporalmente eternos en el trampolín de tu mirada que permite el asalto a tu alma y a tus pechos. No dudo en acariciar la consecución de los instantes que reniegan de la marcha fúnebre, y negra, que ampara nuestra realidad (por más que quieran usar LSD para hallar otro color). Destripo esos momentos para dilatarlos, y añadir a tu presencia la lucha revolucionaria que es la única brocha capaz de remplazar el negro que nos asedia, tiñendo de rojo hasta el más recóndito de los lugares, hasta el más recóndito centímetro de tu cuerpo.
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