Obligado y necesario reencuentro
Retomo las ganas de morir por la libertad escribiendo el futuro que han intentado borrar mil veces, pero que siempre arderá eternamente. Vuelvo a deshacerme, a convertirme en lava que ansía avanzar en su camino. Estoy abrazado a la bandera roja con la hoz y el martillo, estoy abrazado a la justicia, al amor. Mientras me desangro expulsando mi interior acumulado por los días que aplastan, mi corazón aspira aliviado por este obligado y necesario reencuentro con la palabra. Esta palabra que es el estallido de mis silencios, el susurro de mis gritos. El eco de mi interior que chilla libertad para aquéllos que lucharon contra la barbarie, contra la locura. Esos hombres, de valor incalculable, que han puesto en juego su vida por la mejoría de la mayoría, ésos, los verdaderos comunistas, se merecen los versos y los textos más hermosos. En su nombre; por su lucha. No van a silenciar, por más que quieran, a la verdad y a la razón. Por más que se empeñen en hacerlo (cosa que demuestra su miedo) no podrán obligar al tiempo a huir de su realidad. Hoy me desangro por todo y por nada, que al fin y al cabo es lo mismo. Por aquéllos que entendieron, de forma completa, el significado del amor, por las ideas forjadas en los corazones más grandes. El compás en el que danzan las agujas nunca hará que muera la expresión de lo más bello. Por más que quieran intentarlo. Por todo ésto y por mucho más, me siento feliz por este esperado reencuentro, por poder defender las ideas justas. Por ser comunista.
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