De nuevo en la brecha
Mierda. Necesito escribir de una maldita vez. Necesito expulsar la presión por mis dedos intentando que ésto sirva de catarsis. Son demasiadas las contradicciones que se acechan en mi cabeza y aprietan demasiado... Debo superarlas de una vez por todas o acabaré secuestrado por mis debates existenciales de siempre, supurando una espiral de odio hacia mí mismo que paradójicamente detesto, y que tan sólo impide mi progreso como persona, como revolucionario.
¿Por qué?, ¿Hasta cuándo?
Son preguntas que me repito constantemente. Habrá algún momento en que deje de autoflagelarme y empiece a trabajar por mejorar y con ello, llegará la armonía que tanto anhelo. Cuando abandone el lastre de uno de mis mayores defectos: la pereza. Una de las más cabronas que habitan en mí.
Las ganas de estallar se acumulan. Me señalo como el único culpable de mi situación. No quiero perder la esperanza en mí mismo, aún no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario